Quizá, lo más lacerante de éste subproducto ideológico, es la connivencia y convivencia con otras formas de explotación social, sirviendo a veces para justificar las “leyes naturales” de estratificación de la sociedad.
Quede claro esto para ulteriores razonamientos míos, porque a veces se solapan situaciones en las que el concepto se usa de forma equívoca.
El machismo como definición específica de comportamiento social, adquiere “carta de naturaleza” cuando la Mujer empieza a cobrar protagonismo en la vida pública. Antes de ello, o sea, de finales del siglo XIX hacia atrás, lo que actualmente se consideran actitudes o comportamientos machistas, era asumido salvo puntuales excepciones, por ambos sexos como un comportamiento normal, incluso ético, bendecido y fomentado por las tres principales religiones que arrancan del mismo tronco común; católicos musulmanes y judíos.
No estoy haciendo una crítica velada del sentimiento religioso, sí que la hago y abiertamente, de las estructuras que lo regulan.
Sencillamente las tres religiones dictaron unas normas de comportamiento en las que la Mujer, cobraba un protagonismo secundario y servil. La moral o el concepto de moral, era un patrimonio que casi siempre emana de la religiones,a efectos de normativa social.
De las tres, es la iglesia católica quien ha experimentado una ligera evolución, no por convicción moral, sino porque en gran parte de su zona geográfica de actuación, se ha visto sometida a los embates del progreso de una manera constante.
El camino hacia la erradicación legalista discriminatoria ha sido muy largo, con retrocesos en períodos puntuales de exaltación de “valores eternos”.
No es mi intención transcribir datos, fechas y contextos, para eso está el Google si alguien tiene curiosidad por el detalle.
Actualmente, están sentadas las bases jurídicas y normativas para que el Machismo “efectivo” pueda ser erradicado en los estamentos sociales e incluso perseguido a nivel puramente ideológico.
Empieza el barro
Otra cosa es la realidad “de calle”, sujeta a inercias de costumbre y adoctrinamientos por sectores que se escudan en Convenios de Estado, para seguir sembrando más de lo mismo, disfrazado de modernidad doméstica, pero conservando las esencias.
Sí, hablo de los de negro, de los de doble nacionalidad, triple moral y nula contribución impositiva a las arcas del Estado.
La doctrina social oficial de la Iglesia ha variado en aspectos “estéticos” para no tocar en absoluto los valores de fondo.
Sigue discriminando a la Mujer en aspectos clave de su existencia, coartándola en decisiones que incumben a ella, influyendo en la medida de sus posibilidades para que la legislación democrática que emana de la ciudadanía, se aproxime a sus postulados.
La realidad Empresarial, desde otra óptica nada ideológica, mucho mas fría y mas difícil aún de combatir, ayuda también bastante a la supervivencia real, que no es lo mismo que legal, del Machismo.
Razones de productividad y absentismo, basadas en ausencias lógicas por la condición de Madre, además de Mujer, siguen esgrimiéndose en determinados colectivos laborales.
Preguntan en los currículum estado civil y situación familiar, filtrando personas que a priori puedan generar “problemas productivos”. Aducen que los costes generados hacen peligrar competitividad, dándose la circunstancia curiosa...de que algunas Mujeres ejecutivas siguen los postulados clásicos, ejecutándolos sin rubor, argumentando que la igualdad también genera responsabilidades y que la Economía no tiene sexo.
La verdadera libertad, la da la independencia económica, todo lo que coarte la estabilidad laboral por razón de sexo y su circunstancia específica...es Machismo.
Barrizal puro y duro
La misma realidad cotidiana, no nos engañemos con eso ni matemos al mensajero (yo), condiciona la verdadera igualdad. Sigue habiendo diferentes raseros “ético costumbristas” para comportamientos en la vida corriente de relación con el otro sexo.
Bromas aparte, y chascarrillos a un lado, mirar en vuestra familia, papás y mamás, tanto los que se quieren, como los que se estiman. Sed objetivos-as, cariños filiales aparte y analizar sus comentarios corrientes y sus raseros específicos para juzgar comportamientos. Hablo de estadística, no de situaciones ideales.
¿Lo explico más claro aunque eso genere movida?, Vale. ¡Voy ¡
Sigue la tendencia a juzgar como “muchacho inquieto y ligón” o más puta que las gallinas..EL MISMO HECHO, variando las titulaciones en función de que sea hombre o mujer. No neguemos la evidencia con el clásico “en mi casa, no”. Hablo en general.
Como viene a resultar que tengo dos hijas, mayores de edad, pero con mi apoyo incondicional a su libertad como personas, resulta que me sale la vena poética...y trato desde aquí de retrógados ( hijos de puta sería una contradicción dialéctica en éste contexto) a mamás, papás, nenes y nenas, empresarietes, curas y demás instancias de poder ideológico, tanto social como familiar..que fomentan aún esos desaguisados, tanto de índole moral como económica.
Y si alguien piensa que insulto, me está insultando con su tibieza…o con su complicidad somarda con esas actitudes. Se trata de ganar una batalla, no de pactar ni de comprender al enemigo.
La situación ideal, puestos a usar la palabra, sería aquella en la que el acceso al trabajo y la vivienda digna, tanto de alquiler (estatal) como en propiedad, no fuese solo una declaración de buenas intenciones.
Un Ser Humano con trabajo, techo...y capacidad para poder optar sin condicionamientos externos, es la meta. La de todos.
Eso, combinado con un enfrentamiento dialéctico serio de un Estado supuestamente laico, contra su principal tumor (la moral religiosa), fomentando la educación no sexista y quitando subvenciones a quien la proclama, sería el comienzo del fin de esa lacra.
Porque…hablamos de causas del machismo, ¿no?.
Entonces, y solo entonces, desde mi opinión, la igualdad será un hecho. Al margen de quien friegue los platos, haga las camas y tienda la colada. Que es donde se suele llevar el debate, porque no hay huevos ni ovarios para atacar el fondo del problema.
¿Sabéis porqué?, porque de una manera u otra, todos somos cómplices, sobre todo los que mas serios, sesudos y formales aparentan ser, incluidas las mujeres.
Ah ¡, hablando de contexto, rogaría encarecidamente a los y las “buscadores de perlas”, que si cogen alguna...no la “descontextualicen”. Ya sé que es mucho pedir, pero por lo menos lo intento.
Ya sabéis mi opinión, al margen de que en Forolandia me permita las licencias necesarias para reírme de mí mismo y alborotar las buenas maneras.
Hasta aquí, poca polémica imagino, aunque nunca se sabe.
Barbarroja