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"Zombis: Realidad o Leyenda Urbana" |
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La creencia en los zombis está tan extendida en Haití que a veces hasta se toman medidas para evitar que los muertos sean convertidos en esclavos, como inyectarles gran cantidad de agua salada o incluso cortarles la cabeza. | ||||
No existe una expresión más terrible de la brujería, y a la vez una demostración más irrefutable de su poder. La maldición zombi, una práctica de la religión vudú, es una terrible realidad. Un zombi –o zombie– es, originalmente, una figura legendaria propia de las regiones donde se practica el culto vudú (Haití). Se trataría de un muerto resucitado mágicamente por un hechicero para convertirlo en su esclavo. Por extensión, ha pasado a la literatura fantástica como sinónimo de muerto viviente y al lenguaje común para designar en sentido figurado a quien hace las cosas mecánicamente como si estuviera privado de voluntad. De acuerdo con la creencia, un houngan o hechicero vudú, sería capaz, mediante un ritual, de resucitar a un muerto que quedaría sometido a su voluntad por haberle devuelto la vida. Estos muertos vivientes son llamados zombis. La palabra podría tener relación con el nombre de una serpiente divina que es objeto de culto en las regiones de lenguas níger-congo, y que está emparentada con el término nzambi, que significa dios. Muchos rumores que afirmaban que los zombis existían realmente aunque no eran muertos vivientes sino personas sometidas a drogas psicoactivas que les privaban de voluntad. Varias décadas más tarde, en 1982, el botánico Wade Davis viajó a Haití para estudiar lo que pudiera haber de verdad en la leyenda de los zombis y llegó a la conclusión –publicada en dos libros– de que se podía convertir a alguien en zombi mediante el uso de dos sustancias en polvo. |
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El pánico que siente la víctima del poudré al ser enterrado vivo, supone en si mismo un shock espantoso que puede dañar el cerebro. Una vez que el bokor llega al cementerio y desentierra al zombi, le haría ingerir datura estramonium, una planta alucinógena conocida en Haití como pepino zombi, que eliminaría la tetradotoxina provocando en el zombi su reanimación física, pero convirtiéndole en un ser temeroso, emocionalmente destruido y totalmente dependiente de su bokor. A pesar de estar específicamente perseguida por la policía haitiana, hay constancias de que los ritos de zombificación continúan aún en la actualidad. A pesar de la ingente literatura existente sobre el tema, y los guiones cinematográficos inspirados en los no muertos, para las autoridades haitianas la existencia de los zombis resulta extremadamente incómoda. Tanto la clase política como la alta sociedad haitiana, prefiere ironizar con la zombificación, sin embargo, terminan reconociendo la existencia de los zombis como una siniestra realidad. La creencia en los zombis está muy extendida en Haití (hasta el punto de que a veces se toman medidas para evitar que los muertos sean convertidos en esclavos, como inyectarles gran cantidad de agua salada o incluso cortarles la cabeza), pero no hay ninguna evidencia científica de que alguien haya sido sometido a un proceso de zombificación, ni por medio de los venenos descriptos ni, por supuesto, por medios mágicos sobre muertos reales. Las investigaciones y relatos han sido contestadas por escépticos que ponen en duda la veracidad de estas historias. El misterio continúa |
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