A veces, la otitis externa se llama “mal de nadador”, porque el contacto constante del agua con el oído puede provocarla.
Un tercio de los niños han padecido otitis más de tres veces durante sus primeros tres años de vida. La otitis es una de las causas de pérdida auditiva. Si padecemos otitis debemos evitar que entre agua en los oídos, y seguir el tratamiento adecuado.
Un examen físico del oído con el instrumento adecuado, el otoscopio, puede mostrar los signos típicos de la otitis. Por ejemplo, en el caso de la otitis externa, a menudo se ve el oído rojo, mientras que en el caso de la otitis media, además de enrojecimiento se da una inflamación del tímpano.
Definición de Otitis
La Otitis es la inflamación de la capa mucosa que recubre el oído medio asociada a una secreción acumulada que suele producir dolor. Puede tener un origen infeccioso o derivarse de algún problema del sistema respiratorio.
La otitis es un trastorno típico en la infancia ya que los niños tienen los conductos más cortos, más anchos y casi dispuestos de manera horizontal.
Consejos para la Otitis
Un detalle muy importante es que a la hora de sonarnos la nariz primero lo hagamos con un solo orificio y luego con el otro ya que muchas veces al sonarnos apretamos demasiado fuerte y la mucosidad tiende a ir hacia el oído a través de las trompas de Eustaquio.
Es por ello muy importante tener los sinus nasales siempre despejados y así si es necesario limpiarlos con agua con sal o suero fisiológico.
Si observamos que sólo nos ocurre en verano, cuando vamos al mar o a la piscina, tendremos que intentar que no nos entre agua en los oídos o ponernos unos taponcitos especiales.
La homeopatía suele ser muy eficaz en las otitis (consultar con un especialista nuestro caso en concreto).
Cuando empalmamos una otitis con otra también podemos acudir a los oligoelementos como el Cobre-oro-Plata o el Manganeso-cobre (en España y Francia es bastante fácil encontrarlos en farmacias y herbolarios).
Los vapores con infusión de manzanilla serán adecuados en procesos crónicos de otitis.
Dos gotas de aceite de oliva tibiecito en los dos oídos (tres o cuatro veces al día) suelen ser de gran alivio.
Si la persona tiene claro que el origen ha sido un golpe de frío que no dude en tomar un baño muy caliente (no debe entrar agua en los oídos) y meterse en la cama muy arropado.